
¿jura decir la verdad y nada màs que la verdad?
¿acaso alguno de nosotros conoce la verdad de algo?
¿es, realmente, la verdad la que nos harà libres?
Se supone que la conducta correcta serìa basar nuestras vidas en este concepto, tan inmenso que nisiquiera somos capaces de comprender a cabalidad.
A veces me parece tan innecesario, palabras que pueden llegar a ser dañinas y que si se omitieran nos harìan a todos màs felices.
entonces...¿por què empeñarnos en decir la verdad siempre?
¿por què exigir constantemente la verdad?
por favor, no se confunda querido lector, en ningùn caso estoy incitàndolo a convertirse en un mentiroso compulsivo, de ninguna manera; simplemente me gustarìa que me ayudara a dilucidar si la verdad es siempre lo correcto, o si existen esas cosas que llamamos mentiras piadosas. Veamos què pasa.
hay verdades que duelen, eso es incuestionable, a veces es creo que preferirìa una buena mentira, como: "te quedò exquisito", "no estàs gorda" o "te regalo la luna". A veces me empeño en extraer esa verdad que sè que no quiero escuchar, y despuès sufro, me repito una y otra vez esa palabra, esa frase, me torturo, es como si hubiese querido tener un puñal para dañarme una y otra vez, un acto sadomasoquista, en el cual siempre puedo terminar culpando a otro de las heridas que me he procurado a mì misma.
Hay ocasiones en las que nosotros mismos nos mentimos, y somos muy efectivos, llegamos a autoconvencernos y creamos una verdad ilusoria, besada en una mentira, que nos permite seguir respirando.
"quiero vivir", dije un dìa, despacito, sólo para escucharme a mi misma decirlo, ahì tendida sobre la cama de lujo de la clìnica de lujo, para poder agonizar de lujo. Vomitè toda la noche un lìquido negro, era el carbòn que me introdujeron por la nariz, con unas bellas sondas, para que mi estòmago no asimilara las pastillas que me habìa tomado.
"quiero vivir", me dije mientras mil agujas se clavaban en mis brazos, mientras terminaba la ùltima làgrima que me quedaba, mientras se terminaba de morir algo aquì adentro.
"quiero vivir", me repetì una y otra vez los dìas que siguieron, "quiero vivir" me dije cada mañana al despertarme, por el puro miedo de volver a tener ganas de morir y fallar en el intento.
"quiero vivir" dije, mientras escondìa las bandejas con comida debajo de la cama, porque mis ganas de morir seguìan ahì, llenàndome, sin permitir que nada màs quisiera ocupar su lugar.
"quiero vivir" y me tomaba el antidepresivo, "quiero vivir" y me comìa una cucharada màs de comida, "quiero vivir" y salìa a caminar en vez de cortarme las venas, asì fueron tantos dìas, hasta que ya no tuve que decir "quiero vivir", ahora era un hecho, es un hecho, no sè si es verdad o es mentira, o no quiero saberlo, ni quiero preguntàrmelo.
Hay verdades que nos pueden romper en dos, hay verdades que nos dan fuerza, que nos cambian, que nos hacen crecer, que nos dan miedo, pero asì como hay verdades que son tan poderosas como para hacer tanto, hay mentiras igualmente efectivas.
¿jura decir la verdad y nada màs que la verdad?


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