martes, 10 de marzo de 2009

empezando a querer


Recorro las calles de mi ciudad a una hora poco usual, la brisa cae lenta y el sereno hiela mi cuerpo mientras ensimismado no te puedo dejar de pensar. Son las 7 de la mañana y me voy a la uni, me siento en un mundo imaginario donde cada gota que toca mi rostro me sumerge en un sinfín de sensaciones placenteras que me hacen tartamudear. El recorrido de 10 minutos de marcha se paraliza en un oscuro lugar, una calle ancha, larga donde solo se puede reflejar el sentir de mi amar.


Veo, escucho y siento de forma lenta el recorrido de cada una de las suaves moléculas de agua que caen del cielo. El tiempo se congela y puedo contar cada gota que cae mientras recuerdo con alegría los momentos agradables que a tu lado puedo estar.



La noche es cómplice de las aventuras que a tu lado suelo vivir, con accesible complicidad nos esconde de los prejuicios sociales mientras vivaces y cariñosos continuamos este recorrido hacia el lugar donde mi amor pueda demostrar.



Segado te sigo, absorto me llevas, has cambiado el rumbo de mi balsa que segura se dirigía hacia la soledad de un socavón. Ahora arrastrado por la corriente de tu compañía, juntos nos vamos al olimpo de tu corazón.



Que la mañana se nuble, que el sol se extinga, que la tierra se abra o que cambien el sentido de las manecillas del reloj; que China se hunda, que Chávez gobierne por siempre o que el mundo vea morir la religión, pero perpetuamente solo quiero vivir o morir en tus brazos, junto a ti, segado, anonado, olvidado, o sencillamente ignorado. Porque el hombre amoroso, sólo vive para amar o ser amado, el poderoso para gobernar y el hambriento para mendigar, pero ante los ojos de un Dios inventor el amor es el sentido real de la creación.


Porque amándote vivo, porque la muerte me espera, por el miedo de la soledad y la irracionalidad de los demás, que los prejuicios se ahoguen, que nos dejen vivir, que miren hacia adentro y nos dejen ser feliz, que el mundo cambie, que las flores mueran, que de tu mano me pueda agarrar para completar mi felicidad. Que no me miren, que no nos rechacen, que no nos persigan para señalar, que los ríos crezcan, que los peces caminen pero que jamás pueda yo dejarte de amar.



De la ilusión vive el hombre, de sus sentimientos se deja llevar, del aire que le falta cuando de su ser amado oye hablar, de sus manos temblorosas, de su pecho acongojado, del miedo al ser dejado y la ignorancia del pensar; el aire me falta, el tiempo me traiciona, la vejez me espera y las responsabilidades me hacen caducar, ahora decirte el mundo si importa pero a tu lado quiero estar.
Te escribo a ti, te añoro a ti y las palabras de mi corazón son sentimientos que te quiero expresar a… .........

No hay comentarios:

Publicar un comentario